por: Joe Agront- Maestro de Historia y Escritor

                                                                                4 de julio de 2019


Si naciste o has vivido una cantidad de tiempo considerable en este terruño de 111 x 37 que alguna vez llamaron Isla del Encanto, sabes que no hay un tema que nos apasione más a los puertorriqueños que la política. Desde los tiempos cuando el jíbaro caminaba “jalda arriba” escuchando por el radio los discursos de Luis Muñoz Marín—quien se convirtió en un ídolo nacional— hasta la era de las redes sociales donde cualquier fulano, sin el más mínimo conocimiento, tiene el poder de transformarse en un erudito de cualquier materia y desbordar su sabiduría en un “post” que harían parecer a Sócrates y Platón unos amateurs.

Los boricuas podemos torcer cualquier tema, problemática o situación de manera tal que toda la responsabilidad caiga sobre un gobierno en turno o pasadas administraciones. Alza en incidentes de violencia doméstica; la culpa es del gobierno. Escasez de alimentos; la culpa es del estatus colonial. Sequía; la culpa es de las agencias gubernamentales. Para todo tenemos un argumento que recae en la política, que como algunos dicen, es el deporte nacional.

Y sobre eso precisamente hablaremos: deporte y política. Resulta ser que el último “trend” en las redes sociales es el tema de las medallistas olímpicas y quién es más puertorriqueña que quién. Por un lado Beatriz Fernández (Gigi), nacida en San Juan, Puerto Rico y única puertorriqueña que ha alcanzado el primer puesto en el ranking mundial de tenis (categoria dobles), ganó 5 Abiertos de Francia consecutivos y fue campeona en Wimbledon. Representó a Puerto Rico en Juegos Centroamericanos y Panamericanos—inclusive fue abanderada—donde consiguió múltiples medallas, entre estas oro en Cuba ‘82. Luego de estar por años en la cúspide, no representó a Puerto Rico en las Olimpiadas por falta de una pareja y en lugar, vistiendo la camiseta de Estados Unidos, logró obtener medallas de oro en 1992 y 1996. 

Por otro lado se encuentra Mónica Puig, nacida en San Juan, de padre cubano y madre puertorriqueña. Mónica alcanzó el punto más alto en su carrera en el año 2016 cuando se posicionó #27 en el mundo y ese mismo año, ganó el oro en las Olimpiadas representando a Puerto Rico. Este último dato fue el detonante de la situación sobre la que hoy argumentamos.

Luego de la medalla que ganó Mónica, por primera vez en largo tiempo, el orgullo patrio de los boricuas se dejó sentir en el mundo. El país sonreía y muchos sacaron y desempolvaron camisas con la bandera que tenían en un rincón del clóset. Se nos infló el pecho. Las portadas de los rotativos del país leían “Primera medalla de oro para PR”; “Mónica Puig, primera medallista de oro puertorriqueña”. Definitivamente fue un momento sublime pero ¿qué pasó con Gigi? El debate comenzó y todavía 3 años después, seguimos en un círculo de argumentos cuyo mayor combustible es irónicamente la política y no el deporte. Los bandos están divididos entre los que dicen que Gigi es igual o hasta más puertorriqueña que Mónica porque esta última es mitad cubana y los que alegan que Gigi es una especie de traidora porque interpuso sus intereses personales a los de la patria, al irse a representar una nación que no era la de ella. “Gigi es una arodillá vende patria” se les puede leer por Twitter y Facebook. Como si realizar tu sueño fuera un pecado capital si no lo haces desde tu tierra.

Lo curioso de este asunto es que la “traición” parece ser un término con el cual se puede jugar selectivamente porque sorpresivamente Jaime Espinal, joven atleta de origen dominicano, que compitió y ganó medalla de plata para Puerto Rico en unas olimpiadas, no es considerado por nosotros un traidor hacia su país natal, sino que él “eligió” ser puertorriqueño. Tampoco son traidores los artistas locales que brincan el charco y se hacen famosos fuera del país. Ellos simplemente están poniendo el nombre de Puerto Rico en alto. Entonces, ¿qué tiene de diferente el deporte? Mónica trajo alegría que tanto lo necesitábamos pero ¿esto la hace más puertorriqueña? Gigi representó a otra bandera deportiva, ¿esto la hace menos puertorriqueña? El debate no es sobre quién ha tenido mejor carrera o quién es la mejor tenista del patio, el debate es sobre quién tiene el derecho de llamarse puertorriqueña y quién no. Como si no fuera suficiente haber nacido aquí para que eso les diera el derecho de poder identificarse boricua de “CORAZÓN”. 

La política sin duda alguna es un tema que hay que conversar y debatir porque es uno de esos tópicos que está presente en casi todos los aspectos de una sociedad pero ¿debemos dejar que todo se manche políticamente? Es indudable que nuestro estatus colonial es un tema que puede generar fricción y apatِía entre algunos
compatriotas pero ¿debemos permitir que eso empañe nuestros logros culturales y sociales? ¿Será posible que en algún momento podamos aprender a separar nuestro ideales de algunos aspectos del diario vivir? Mónica Puig es la primera y única puertorriqueña hasta el momento en ganar una medalla de oro representando a Puerto Rico. Gigi Fernandez fue la primera puertorriqueña en ganar una medalla de oro, aunque no fue utilizando el uniforme de nuestra isla. ¿Será posible que las celebremos a las dos? Yo creo que sin miedo podemos sentirnos orgullosos de ambas.


Nota: las fotos utilizadas en este escrito son de la autoría de la WTA y la International Tennis Hall of Fame. En ningún momento la intención es monetizar con esta publicación.