por: Joe Agront- Maestro de Historia y Escritor

                                                                           6 de agosto de 2019


En el año 2019 podemos decir que nuestra civilización ha avanzado grandemente. Enviamos hombres a la luna, volamos más alto que cualquier ave y llegamos tan profundo como cualquier pez. Hemos creados “robots” sofisticados y aparatos con inteligencia superior. Somos capaces de comunicarnos a miles de kilómetros de distancia con tan solo oprimir un botón y hasta podemos colocar máquinas que reemplacen un órgano vital del cuerpo. Pero aún así, todavía hay ciertos aspectos en los que no estamos muy distantes de nuestros ancestros que vivían en las cavernas. Todavía existen algunos temas que nos hacen cambiar las facciones del rostro y que evitamos hablar para no causar “polémica”. Como si las cosas incómodas y difíciles se resolvieran simplemente metiéndolas en un “clóset” e ignorándolas.

Definitivamente en el tope de esa lista de temas tabúes se puede encontrar todo lo relacionado con la sexualidad humana y por supuesto, la identidad de cada individuo y su rol en la sociedad de acuerdo a su género y orientación sexual. La ecuación se supone que es una sencilla: si tiene pene y testículos es hombre; si tiene vulva es mujer, ¿cierto? ¡Pues no! Resulta ser que nada que tenga que ver con el comportamiento humano es sencillo ni fácil. Nuestra especie es como un laberinto de complicaciones, pero eso está perfectamente bien porque es parte de la naturaleza que nos hace únicos y especiales.

Dicho lo anterior y sabiendo claramente que sí existen diferencias en nuestra especie y que sí hay diferencias biológicas y anatómicas entre los géneros (hombre y mujer), hoy entramos en un debate polémico y que muchos consideran incómodo pero que simplemente no podemos ignorar. Ha sido comprobado científicamente una y otra vez que las capacidades atléticas del cuerpo masculino son totalmente distintas a las del cuerpo femenino. No se trata de machismo cabernícola ni de misoginia, es simplemente ciencia. Los científicos creen que esto se debe a razones evolutivas. En el reino animal, en la mayoría de las especies, los machos poseen un mayor tamaño y masa muscular (hay excepciones a la regla), quizás esto se deba a que también en muchas de las especies, los machos son los que se dedican a cazar o buscar alimentos, lo que requiere mayor esfuerzo y por lo tanto, mayores músculos, resistencia, etc. Nosotros los humanos somos animales también, aunque puede ser otro tema de debate. Añadiendo más razones acerca de las diferencias, no podemos olvidar el factor de que féminas están fisiológicamente diseñadas para tener que cargar y parir bebés. Esto hace que su cuerpo tenga atributos como caderas más anchas, pelvis más arqueadas y frágil, y otros que a su vez provocan desventajas a la hora de practicar muchos deportes. 

Entonces, si continuamos por esa línea, la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿se le debe permitir a una persona biológicamente hombre competir contra mujeres en la misma categoría? La respuesta debe ser fácil, ¿no? Ya ustedes saben, nada es fácil con nosotros los homosapiens. En nuestro mundo cambiante y diverso han surgido nuevas facetas del ser humano que antes era imposible explorar. La comunidad transexual o “trans” son un grupo que va creciendo a medida que más y más personas se sienten libres para expresar su ser y sentir. Para ustedes que no estén seguros, una persona transexual es aquella que cambia su sexo por medio de cirugías y el consumo de hormonas. De acuerdo a la transformación deseada, se debe tomar la hormona necesaria, por ejemplo: si un hombre quiere ser mujer, debe comenzar con un tratamiento de estrógeno que es la hormona femenina. Si una mujer quiere transformarse en hombre, debe tomar testosterona. Es un proceso mucho más complejo que lo mencionado, pero para que se hagan de la idea. Esta información es muy importante y la volveremos a retomar, pero antes sigamos indagando para tratar de contestar la pregunta inicial y las que puedan surgir. Si los trans son originalmente de un sexo, o sea, nacieron con un sexo biológico y luego se cambiaron, la próxima interrogante es, ¿en cuál categoría debería participar? ¿Bajo la que nacieron o en la que se transformaron? 

En el 1976, la tenista Renée Richards fue la primera trans en luchar en el mundo del deporte y ganó. Richards, que había competido como hombre cuando se llamaba Richard Raskin, se sometió a una operación de cambio de sexo y quiso competir contra mujeres. Necesitó que un tribunal de Nueva York le diera la razón para poder hacerlo. Este fue el primer caso de esta índole. En el año 2004, el Comité Olímpico Internacional (COI) dictaminó, por medio de estudios científicos, que la capacidad atlética no se debía a estructuras genéticas de los organismos, sino más bien a procesos hormonales. Es decir, y retomando la información anterior, según los estudios científicos que utilizó el COI, lo que hace que un hombre tenga las capacidades físicas y atléticas que posee es la hormona testosterona, no los genes. Si los niveles de esta hormona están bajos, el hombre tendrá capacidades atléticas iguales a la mujer. Por esta razón, el COI hizo un cambio en sus políticas y permitió a los trans participar en eventos olímpicos con las condiciones de que estos debían estar operados y con sus órganos sexuales removidos y que llevaran un mínimo de 2 años bajo tratamiento hormonal. En el caso de las mujeres que desean cambiar su sexo a hombre, estas deben consumir testosterona. En dichas situaciones, el COI decidió que si deseaban seguir compitiendo en la categoría femenina, no podrían exceder ciertas cantidades de testosteronas por mililitros de sangre.

Por último, en el año 2016, el COI volvió a cambiar las reglas y ahora se espera que para las olimpiadas del 2020, los trans puedan competir en la categoría en que se identifiquen sin la necesidad de operarse y el tiempo de tratamiento hormonal bajó a solo un año. Esto significa que aunque el atleta siga teniendo pene (en caso de ser hombre), si lleva un año en tratamiento hormonal de estrógeno, podrá competir en la categoría de mujer.

Después de toda esta información, ¿será posible contestar aquella pregunta del principio del párrafo anterior? Se le debe permitir a una persona que nació biológicamente hombre, competir en las mismas categorías que una mujer? Lo cierto es que aún después de esta explicación de las hormonas, siguen existiendo factores que dan ventaja al hombre y que no se pueden revertir con las hormonas: estatura, estructura ósea, alcance de piernas y brazos (discutido por el COI). También es cierto que muchos trans están demandando porque los niveles de testosterona que les exigen para competir son tan bajos, que les pueden causar daño. ¿Será que por pretender hacer lo políticamente correcto nos estamos olvidando de lo básico y de lo elemental?

Los trans son seres humanos que tienen los mismos derechos de todos los demás y una competencia atlética debe ser un evento justo con igualdad de oportunidad para todos. Pero en este caso ¿es realmente justa e igual la competencia? ¿Se debería entonces crear una tercera categoría para que los trans compitan entre ellos o esto sería más marginación? Tampoco podemos olvidar que esta comunidad ha sido grandemente abusada, menospreciada y atropellada en el pasado y sigue siendo una de las más estigmatizadas en el presente. Los trans son solo personas que buscan que se les trate con respeto y que se les cumpla con sus derechos. Creo que este debate es uno que apenas comienza. Las preguntas son más que las respuestas y hasta el momento, no parece existir un consenso entre la población general. Sin duda alguna estaremos viendo más noticias relevantes sobre este tópico por un buen periodo de tiempo. 


Enlaces que sirven de referencia al escrito:

  1. https://www.theguardian.com/sport/2016/jan/25/ioc-rules-transgender-athletes-can-take-part-in-olympics-without-surgery
  2. https://femuscleblog.wordpress.com/2015/10/15/the-anatomical-and-physiological-reasons-for-differences-in-performance-between-female-and-male-athletes/
  3. https://law.duke.edu/sports/sex-sport/comparative-athletic-performance/

Nota: Las fotos utilizadas en este escrito son outsports.com y nbcnews.com. En ningún momento la intención es monetizar con las mismas.